Por Pechito GontánEl Domingo pasado fui a la Bombonera a ver a Boca frente a Arsenal.
A este Boca version 2010, horrible por donde se lo mire, que encima venia de perder el clásico el Martes pasado.
Fui por primera vez a la cancha en 1992, en aquel histórico partido frente a San Martin de Tucuman, con el gol de Benetti que nos dio un campeonato que hacia once años no ganábamos.
Siempre vivi a no menos de cinco cuadras del estadio, y desde entonces, teniendo catorce años , soy socio.
A partir de ahi, segui a Boca durante casi toda la década del 90, de local y visitante. Nunca imagine que después de aquella hazaña del 92, iban a venir años tan desastrosos.
Boca no le ganaba a nadie por aquel entonces, recuerdo varios partidos lamentables, salvandonos de la humillación gracias a la intervención de un Navarro Montoya iluminado.
También recuerdo, con bastante amargura, algún partido de local por la Libertadores, un Miércoles a la noche frente a Oriente Petrolero, o cualquier otro equipo por el estilo que nos ganaba sin esfuerzo alguno.
Fue una etapa horrible, muchísimo mas que la actual, que duro hasta 1998, cuando volvimos a ser campeones con Bianchi ya sentado en el banco.
En el medio paso de todo. Macri, Maradona, el Dream Team, Dollberg, Lorenzo, y la nuca de Guerra.
El éxito de la nueva etapa sepulto años de frustraciones, y la alegría supero los cálculos mas optimistas.
Pero la transición no fue gratis, sobre todo en las tribunas, que se empezaron a poblar de una nueva especie de hincha, poco enterado del pasado, excitado ante la novedad.
Hinchas de Boca que empezaron a ir a la cancha en 1999, y se compraron su primera camiseta marca Nike.
Hinchas de Boca que no vieron jugar a Soñora, ni a Musladini.
Que no conocieron los viejos palcos, ni la tribuna de socios que rodeaba el foso lleno de agua uniendo toda la franja baja del estadio.
Esos mismos que hoy veo en la nueva platea preferencial, opinando ridiculeces, diciendo barbaridades acerca de Palermo o Riquelme.
El Domingo, sentado en esa misma platea, escuche a un boludo de estos putear a Palermo. Me di vuelta indignado, sin saber como manejar tanta violencia invadiendome de repente.
Por suerte, sentado a su lado, había un gordo cincuentón enfundado en la casaca de Boca versión 94, con la diez del Beto Marcico, que se levanto como para ajusticiarlo, logrando su silencio de ahi en mas.
Cada vez me cuesta mas ir a la cancha, y soportar a ciertos pelotudos que no se merecen el privilegio de ocupar el lugar que les toca.
Igual voy a seguir yendo, porque a pesar de todo, no sabría como dejar de ser tan bostero.
Tenia que descargarme, espero sepan disculparme, manga de putos (?)
Abrazo.