viernes, 15 de abril de 2011

La Selesió



Por Pechito Gontán

No se que tan atrás quedo Sudáfrica.

Aunque ya casi olvidado esto de que no nos comimos ni a palos el “chamuyo de Alemania”, pero si sus cuatro goles dejándonos afuera hace unos meses; todavía hoy, de vez en cuando, me pone mal cualquier repaso mental o visual del asunto.

No todos lo saben (?), pero este sitio, hoy convertido en tan prestigioso espacio de reflexión y análisis, nació a partir de la ansiedad de aquellos dias previos al comienzo del Mundial.

La idea era simple: escribir algo sobre aquel creciente nerviosismo, como para mitigar la espera, y hasta tal vez lograr resolver alguna de las tantas preguntas con las que se nos iba llenando el culo, a medida que se acercaba el momento de la verdad.

En pleno tramite, el Mundial nos dijo: Sres., hasta aca nomás, gracias por todo, vuelvan pronto. Y paso de largo, no sin antes ocuparse de nuestro culo, aclarando cada una de sus preguntas.

El asunto es que , una vez superado el mal momento, apenas sepultadas las esperanzas, sucede lo de siempre: la selección deja de interesarme por completo. Algo inevitable, que va mucho mas alla de cualquier resultado.

Siempre me resulto complicado ser tan hincha de Argentina como de mi equipo local. Algo me impide ser “fanático” de la selección, con la excepción, tal vez, de lo que sucede durante un Mundial. Los amistosos contra Costa Rica, con el 9 de Gimnasia de titular, y empate en 0, no ayudan a que esto cambie, por cierto.

La diferencia fundamental entre estos dos tipos de equipos tal vez la encuentre en su concepción. En el origen y evolución que determina la forma de cada uno, en sus tiempos, sus lugares de acción, sus objetivos o protagonistas.

El presente de la selección nunca me importa demasiado, el de mi equipo si.

Mi interés por este equipo lleno de estrellas millonarias siempre esta puesto en el próximo Mundial. Cuanto mas lejos estamos de esa fecha, menos me preocupa su existencia. Aunque también, mas inocentes y fantásticas son mis proyecciones futuras: nadie me saca de la cabeza, a tres años del asunto, la idea de un Maracanazo argentino en 2014.

Pero antes de Brasil, metido en el medio de esos cuatro eternos años de espera, aparece un consuelo llamado Copa America.
Un torneo que me importaba un carajo hace menos de un año, en pocos dias me tendrá nervioso frente a la TV, gritando goles y puteando. Siendo, una vez mas, casi tan hincha de la selección como de Boca cada Domingo, como cualquier boludo de gorro arlequín (?), bufanda y camiseta de Messi. Esos que no se sabe si estan imitando a una mala publicidad de telefonía celular, o si la cosa es mas bien al reves.

Tal vez sea eso lo mas molesto, que ser hincha de la selección, por periodos, me empata con vaya uno a saber que cantidad de gente indeseable.

De cualquier manera, es algo inevitable, y además, no pasa tan seguido ni dura mucho.

Por eso, una vez asumida esta renovada posición, solo resta ponerse a opinar del asunto.

Pero no ahora, claro. Esto ya se ha extendido demasiado.

Anoto: trabajar un poco el temita de la falta de claridad de conceptos y poder de síntesis.

Nos vemos en la próxima entrega, ya para discutir cual seria la mejor alineación del equipo.

Al diez ya lo tengo.

Los otros, después vemos.

martes, 12 de abril de 2011

Disculpen si les digo Caballeros -es que no los conozco bien-



Por el Mariscal Boldini

Anoche mientras empanaba una carne para milanesa, la Chicha, me llamó a la cocina. “Tengo algo que decirte”. En la televisión pasaban algún resumen de los medios con noticias variadas del fin de semana. La Chicha estaba seria. Me di cuenta que era de fútbol y entendí su seriedad.

De chica era una alumna muy destacada, constantemente abanderada y ejemplo de clase. Bueno –prosiguió- cuando yo me sacaba una nota baja no faltaba algún gil que decía “mirá la superé a la Chicha”.

Hizo una pausa, tomo el último sorbo de mate y me dijo:

Eso le pasa a Palermo.

Es el precio de ser mejor que la media. De destacarse. Ahora tenés 500.000 giles contando cuanto hace que no hacés un gol cuando hay 50 delanteros que juegan en primera y meten un gol por campeonato.

Convencido de lo que me decía, pensé en buscar y poner la estadística de los delanteros que hacia miles de minuto que no mojaban. Era mucho laburo y no quería.

Creo que la gran mayoría sabe que es una gilada. Un record del que el mismo Palermo se sacaría de encima con un gol con el culo. Pero… ¿qué le pasa? Yo creo que nada grave, no han mermado sus raras aptitudes para meterla, no está viejo, ni oxidado. Para mí, simplemente es la vida.

Para mí lo que realmente enferma y molesta como kriptonita al ánimo del Optimista, es el hecho de estar en la cuenta regresiva de su retiro. Entre tanta gilada televisada, veo a Tenenmbaun (consecuente como periodista político) preguntándole a Palermo en vivo sin mala leche pero con mucho in oportunismo si no se hubiese tenido que retirar después del mundial.

Palermo intentó zafar respondiendo correctamente. Yo creo que si fuese por él no se retiraría nunca. Y ese es el problema. Se le nota al hablar, no le gusta, le duele, el tipo ha sido imparable, inmune a lesiones, probabilidades, sentido común, etc. Sin embargo esto es más fuerte y el optimista está triste.

Palermo ha sido entre otras cosas un personaje. Y creo que es como un actor al que le dicen que es su última función. No es fácil. Más que, si por algo ha sido querible, es porque siempre ha llevado y mostrado los sentimientos a flor de piel. Llorando, gritando, etc.

Por último, hay gente que nunca se supo jubilar, incluso teniendo a la muerte ahí nomás. Me permito citar lo mil veces citado. Groucho Marx haciendo que pongan en su lapida “Disculpen que no me levanto”.

No me importa cuando la vuelva a meter; pero una cosa me da pena: antes de arrancar el campeonato Palermo estaba a sólo 5 goles de los que hizo Sanfilippo. Alcanzarlo no sólo sería responderle, sino también pasar a retiro de un bobazo al viejo mala leche.

Si la vida de Palermo es una película nada le gusta más al espectador, que el héroe trágico, que muere sufre o se desangra. En este mundo Loco, antes del final, tengamos algo de su grandeza, sres.



PD: queda para otro día analizar con tiempo y detalle, el grupo claramente definible y existente que es en el ambiente futbolítico, La Gilada.

miércoles, 6 de abril de 2011

Agenda del día para el amigo de Boca y cineasta



Por el Mariscal Boldini

http://www.ole.com.ar/boca-juniors/hinchada-pelicula_0_457154547.html

PD: me pareció bueno difundir que el Bafici tiene su sección de "Deportes", aunque le de manija a la Bosta.

Abrazo

martes, 5 de abril de 2011

Justicia

Por el Mariscal Boldini

Seré breve. El tema –como muchos- da para largo, pero hoy no tengo ganas. Numerosas veces los protagonistas se quejan de que el resultado ha sido justo o no. Como contrapartida se supone que en la vereda de enfrente está la suerte. No es para tanto.

Hoy Independiente (haciendo un esfuerzo enorme porque su mística saque chapa) quedó fuera de la Libertadores, con una pelota en el palo y alguna otra boludez que podría haber cambiado la historia. Creo que se hizo Justicia –no porque hayamos merecido quedar afuera, sino porque ya ganamos mucho jugando mal-. Tranquilamente podríamos haber ganado, e ir el martes próximo a buscar la hazaña al mítico Centenario (que lindo hubiese sido, se me cae baba de pensarlo!! encima en esta noche de mierda). Sin embargo, también creo que es buena hora para Independiente de empezar a tratar de jugar bien, de armar un equipo –algo que de hecho hace un año mas o menos tenía y desarmó cuando rajó a Gallego-. Y tiene diez fechas para hacerlo. De sumar puntos que eviten sufrir al pedo con una victoria de Olimpo. En otras palabras, hacer las cosas como deben ser.

Están tranquilos nadie les pide que salgan campeón. La eliminación no fue deshonrosa ni mucho menos. Es momento.

Después la justicia estará o no de nuestro lado.

Hasta mañana.

martes, 29 de marzo de 2011

Gran Angular



Por el Mariscal Boldini

Yo crecí esperando ese momento sagrado que era el domingo a la noche, cuando ya terminando el fin de semana, uno se disponía a ver Fútbol de Primera, y por primera vez los goles de la fecha. Del mismo modo que generaciones anteriores sólo tuvieron una voz en la radio y mil y un relatos lo ilustran; uno ha crecido marcado por el fútbol televisado.

Recuerdo con seis años ver partidos filmados con una sola cámara, con repeticiones que no aclaraban nada de la jugada porque era la misma cámara lejana y ralentada. Y todo eso presentado por Macaya Márquez en un escritorio de madera con un triste cartel detrás que decía Fútbol de Primera.

Tranquilos que no voy a hablar del fútbol privatizado o fútbol para todos etc. No, señor. Lo que me interesa es cómo las cámaras se han ido metiendo lentamente dentro de la cancha.

Igual, al mencionar el fútbol privatizado, hay dos consecuencias involuntarias del mismo que son sin dudas ya patrimonios culturales: el hecho de ver cualquier partido, por malo que fuese, sólo porque no era codificado; y ese invento increíble que era el Bambino Pons relatando el partido mientras la pantalla nos mostraba la tribuna. Eso fue el punto extremo de algo, aunque no sé de qué.

Volviendo a las cámaras. Los partidos se fueron poblando de las mismas. Y ayer pensaba que incómodo es para un jugador, con todas las presiones que ya tiene tener que estar soportando a un tipo que te respira en el hombro, concentrado en su trabajo, mientras vos intentas hacer un lateral. Cada mundial, para colmo, ha supuesto el lanzamiento d nuevas tecnologías y uno ve –antes de arrancar- que hay 320 cámaras que me muestran un gol de mierda (donde se aprecian sin dudas, mayores meritos del director de cámara, que del DT).

Será que me estoy poniendo viejo, pero hay algunas que me resultan innecesarias. El travelling por el lateral de la cancha al ras del piso (es lindo a la vista, pero nada más) o la que sube y baja con la grúa detrás del arco (también puede ser estético visualmente, pero siempre me quedó esperando que un bochazo le dé de lleno al artefacto). Siento que es redundante. Y que como todo lo empalagoso genera gestos empalagosos. El más de los más de lo más es ver a Cristiano Ronaldo mirándose sistemáticamente en la pantalla gigante del estadio antes de patear un tiro libre.



Las cámaras, han influido sin dudas de un modo determinante en los festejos de los goles. El primero, más significativo y recordado, el del Diego a Grecia en el 94. Hasta ese camarógrafo patriota que en el último mundial dejo sangrando a Heinze cuando este se abrazaba después del gol a Mexico.

En fin, una conclusión melancólica podría ser que todo lo que está fuera de la cancha se carga y re carga mientras lo que sucede dentro, es en general parecido y universal. Pero empecé a pensar en esto al verlo a Guillermo putearse con un camarógrafo cuando el sábado iba a hacer un corner. Lo genial es que si bien Guillermo tenía razón, no deja de ser Guillermo. Y bien a su manera se encargó de remarcarlo. Demoró el corner, sumo alguna puteada adicional, mientras el camarógrafo obviamente le respondía. Finalmente el mellizo terminó reclamando al arbitro por la agresión del camarógrafo; no le dieron penal sólo porque la cámara estaba, todavía, un poco lejos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Viernes



Por Pechito Gontán

No recuerdo cuando fue la primera vez que jugué un partido de futbol.

Probablemente, esto haya sucedido en algún momento entre Marzo y Diciembre de 1984, tal vez durante una clase de gimnasia, mientras cursaba mi primer grado escolar.

No estoy seguro. Tal vez lo jugué antes, en el jardín de infantes, o un año después, en segundo grado. Como dije, me resulta imposible anclar con exactitud un lugar en el pasado para ese, o cualquier otro acontecimiento de tal antigüedad.
La fecha, de cualquier manera, no importa demasiado.

El tema es que, por esos días, siendo yo un niño en plena etapa de absorción y asimilamiento de conceptos educativos, alguien me vino a revelar la existencia de un juego que tenia que ver con los pies y una pelota. También se me explico que había arcos, limites territoriales, reglas a respetar y objetivos a cumplir.

La novedad le dio sentido a lo que hasta ese momento solo consistía en mover una pelota para cualquier lado, sin mayores consecuencias que la rotura de algún adorno o ventana hogareña.
Ese mismo año, mientras aprendía a leer y escribir, también me enseñaron que un partido tenia una cancha , dos equipos, y tres resultados posibles. Que tenia compañeros y rivales, que a los buenos los elegían primero, que jugar bien se convertia en algo fundamental para superar con exito el primer examen de aceptación social sin mama y papa poniendo reglas.

Y que todo eso, sin dudas, era algo mas que un simple juego.

A partir de entonces, y hasta el dia de hoy, jugar al futbol siempre fue mi actividad favorita. En cancha de once, de ocho, o de cinco; sobre pasto real o sintético, sobre baldosas, tierra o arena. Por los puntos, un cajón de cervezas, el honor; o por nada, solo por jugar.

Nunca me sobro talento, pero tampoco soy un negado. Mi juego es mediocre. Aun asi, he logrado destacarme en mas de un par de partidos, y recibir algún que otro aplauso o elogio por parte de circunstanciales compañeros de equipo.
Cada vez que eso me sucede en un partido, cuando alguien se manifiesta de forma espontánea festejándome cualquier acierto , soy un poco mas feliz. No puedo evitar sentirme ridículamente orgulloso y seguro de mi mismo, aunque sea durante unos minutos.

Ayer fui a jugar al futbol, como todos los Viernes a las nueve de la noche, seis contra seis.
Mi desempeño fue desastroso. No me salio una en todo el partido y mi equipo perdió, con baile incluido. Jugué de delantero, fallando en casi todos los pases y errando, como mínimo, diez goles imposibles.
La única jugada rescatable que aporte fue un tiro al arco desde mitad de cancha, picando la pelota por encima del arquero adelantado, que termino pegando en el travesaño.
Mientras puteaba al aire por mi mala suerte, un jugador contario me paso por al lado diciendo: “era un golazo”.
Ese fue el único elogio que recibí en todo el partido, y alcanzó para compensar todas las puteadas de mis compañeros de equipo, que fueron muchas, por cierto muy justificadas.

Tengo una pésima memoria para casi todo. Pero nunca me olvido de ciertas jugadas que me salieron bien en una cancha de futbol, o que le vi hacer a otros.

De no existir esa capacidad de archivo mental, si yo no pudiese repasar a voluntad cada ridícula y maravillosa sensación de placer experimentada ante cualquier jugada genial , propia o ajena, que me haya tocado presenciar en una cancha; jugar al futbol, o mirarlo, no tendría ningún sentido para mi.

Los Viernes tampoco.

Mucho menos sentido tendria seguir soñando que juego en la primera de Boca.

Desde que tengo cinco años.

lunes, 21 de marzo de 2011

Existe!


A la gran mayoría le puede importar un comino (lo que hablará muy bien de ellos, sin dudas) pero yo estoy entusiasmado!!!

En el post anterior mencioné a la pasada a la persona que le debo el amor por mis colores, Marcelo Carrera. Cuando yo era muy chico, en Mar del Plata, en la calle Strobel, el tipo tendría 16 años y me llevaba a tirarle bombuchas a las chicas en verano. Era mi ídolo. Parece que además jugaba bien a la pelota. Entre el 84 y el 86 jugó en el rojo y ya nadie pudo convencerme de tirar en otra dirección. El flaco se fue a EE.UU. donde se casó y quedó. Más allá de una foto autografiada que me trajo su madre por el 89, nunca más lo vi.

Recién, boludeando ocioso en internet, descubrí que esa sombra que estaba conmigo como un mito personal (del origen de mi pasión), existe, existió y algunos otros más lo recuerdan.

En el arcón de los recuerdos google, econtré algunos tags de memoriosos como la gente de La Redo y de En una Baldosa; una entrevista previa al mundial (del blog Futbol Perdido en el Mundo), una ficha, una FOTO! (histórica porque una piedra se acerca bien dirigida a la bocha del arbitro) y una figurita del soccer yanqui!!!

Como lo que a uno le gusta, lo comparto hasta aburrirlos:

Marcelo Carrera, desde Bradenton, Estados Unidos, donde se desempeña como entrenador

F.P.: Marcelo, contanos un poco acerca de tu arribo a Estados Unidos. Porque me imagino que en aquellos tiempos el fútbol no era lo que es hoy en aquel país, no?
Carrera: Fue en el año ´86. Yo estaba en Independiente, había jugado de titular muchos partidos durente la Copa Libertadores del año ´84. Hice goles, hubo equipos que me pidieron pero no se dio. Iba al banco, pero un día me enteré que había un equipo de Indoor Soccer en New York y le dije al Pato (Pastoriza) en el banco de suplentes que me iba y que no jugaba mas al fútbol. Pobre Pato, casi me mata! Una cosa de locos. Me probé y quedé.

F.P.: Y qué te llevó a tomar esa decisión?
Carrera: Porque en Independiente había un equipazo y no tenía oportunidades. Yo jugaba de 10 y estaban el bocha, Merlini, Reinoso, Masachessi...y yo encima zurdo. En ese equipo jugaban Goyén, Clausen, Villaverde, Trossero, Enrique, Giusti... qué equipazo!!!

F.P.: Y cuando llegaste a Estados Unidos, te costó mucho adaptarte?
Carrera: Y si. Sin idioma, el juego era muy distinto, en especial el Indoor Soccer. Es muy rápido. La cancha es enorme, se juega sobre el hielo de las canchas de hockey. Pero me fue bien futbolisticamente. Salí campeón en el Indoor Soccer 4 años y jugué los partidos del All Star.

F.P: Además jugaste en la primera temporada de la MLS, no es asi?
Carrera: Sí. Jugué para el Columbus Crew del ´96 al ´98. Fuí el capitán del equipo con compañeros como Brian McBride, Brad Friedel, Thomas Dooley, Adrián Paz, el Pato Míguez, Ricardo Iribarren...y finalmente me retiré a los 37 jugando Indoor Soccer.

Trayectoria:
1978/1983 Once Unidos de Mar del Plata
1983/1986 Independiente
1986/1987 El Porvenir
1987/1988 New York Express (USA)
1988/1990 Canton Invaders (USA)
1990/1991 Fort Lauderdale Strikers (USA)
1991 Tampa Bay Rowdies (USA)
1992 Talleres de Córdoba
1993 Chicago Power (USA)
1993/1996 Fort Lauderdale Strikers (USA)
1996/1998 Columbus Crew (USA)
1998/1999 Cleveland Crunch (USA)
1999/2000 St. Louis Ambush (USA)

Debajo de la foto del comienzo, algún tipo que sin dudas me cae simpático, escribió a la pasada:
Marcelo Carrera despues de jugar en Independiente (el equipo de los pibes que jugaba el campeonato local mientres los grandes jugaban la Copa; entre otros tambien estaban Moriconi, Monzon, Merlini y varios mas) se fue a jugar a EE.UU. (previo paso pro Platense, creo) donde fue figura muchos años de la liga de indoor soccer (futbol rapido)

Perdonen si los aburrí. Este tipo vivía casa de por medio de mi casa, alguna vez entró por el Bocha y nunca más lo ví. La magía no es el reencuentro (nunca lo “buscaría” en Facebook), sino el recuerdo!

Gracias-