jueves, 8 de septiembre de 2011

No todo cambio tanto



Un grupo de hinchas le dice a otros que aman más la plata que al club. Ayuda a no sentirse tan solo.

martes, 6 de septiembre de 2011

BOCA y boquita



Por Pechito Gontán

Soy hincha de uno de los dos clubes mas grandes y populares de Argentina.

Escucho con frecuencia esto de que ser hincha de Boca, o de cualquier grande, es facil. Cualquiera es de Boca, dicen.

Como si ser de Boca, Ferro o Temperley fuese una eleccion logica, previamente analizada y madurada durante años.

No hace falta ningun estudio estadistico ni encuesta popular para determinar lo que todo hincha medianamente enterado ya sabe: casi nadie decide cual va a ser el club de sus amores siendo ya un adulto habilitado a pensar y opinar por si mismo.

Aprovechando la inocencia de nuestra niñez, nuestros padres, algun tio, vecino o equipo exitoso del momento, nos trasladan su pasion, la que sea. Al principio la aceptamos sin saber muy bien de que se trata, solo entendemos la irrevocabilidad del asunto. Hasta que un buen dia, empezamos a sufrir o disfrutar viendo un partido. Ahí la cosa ya se vuelve personal, y será para siempre.

Yo soy de Boca por mi viejo, que nació y creció en el barrio. Yo tambien nací y crecí por estas lados, en 34 años, mis cambios de domicilio nunca se alejaron a mas de cinco o seis cuadras de la Bombonera.

Al principio no me resulto nada facil ser bostero. Fui a la cancha religiosamente, a todos los partidos, incluso de visitante, del 92 al 97. Cualquiera que tenga mas de treinta y un poco de memoria, sabe que no la pase nada bien por aquel entonces.

A partir del 98, y hasta el 2003 mas o menos, segui yendo, aunque casi siempre de local. Eso si fue facil, claro, siempre es fácil festejar. Lo imposible, y mas también, sucediendo y durando años imborrables, tal vez irrepetibles. Se sabe.

En esa etapa, empecé a ir con mi viejo a la nueva platea preferencial, Esas que construyeron debajo de los nuevos palcos después de tirar abajo los viejos tres pisos con la torre en el medio. Esto fue un par de años antes del 98, cuando empezamos a ganar todo. Hasta entonces, siempre iba con mis amigos del barrio a Socios, abajo de la 12.

No creo que haya mejor lugar para ver el partido en toda la Bombonera como esa platea, en la segunda fila, justo en el medio de los bancos de suplentes.

Deslumbrado por mi nueva ubicación de privilegio, no me di cuenta de que en ese exacto momento y lugar, estaba naciendo una nueva clase de hincha de Boca. El peor espécimen de los 90’s, que hasta entonces no tenia lugar donde sentar su culo VIP. Tipos que no entendían absolutamente nada de futbol, que venían a mostrar el nuevo modelo de celular y a su gato de turno. Que se sabían los nombres de dos o tres jugadores. Que opinaban, gritaban ridiculeces, y no paraban de comprar cocas y panchos que dejaban por la mitad.

Para ellos, Boca habia nacido en el 97/ 98, tenían todas las versiones de camisetas Nike, y se iban cinco minutos antes de que termine el partido para no cruzarse con los negros que los hacian cantar durante el partido.

No sabian quien carajo era Soñora, Comas o Stafuza.

Para ellos Boca no era Boca, era Boquita.

Jamas escuche a mi viejo, o a cualquier amigo de esos que iban conmigo a Socios, decir “Boquita”.

No me vengan con Boquita, no se que es eso. Yo no soy eso.

Yo soy de Boca, el mas grande de todos.

De eso no hay dudas, no perdamos tiempo con encuestas al pedo (?)

Perdón, a veces me cuesta mantener la seriedad.

Un saludo al Mariscal, que ya extraña al Turco. Siempre con respeto, claro.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Aprendizaje


Noche rara. Me quedo en la compu como esperando la confirmación de una muy mala noticia. La ultima publicacion de CC fue sobre el Turco Mohamed y una banca personal, que parecía avisorar el ruido de las termitas comíendole la base. A esta altura parece que es un hecho que se va, y hay quienes dicen, no sin motivos, que Comparada le mandó la barra. Varios medios lo dejaron en claro o lo insinuaron. No envano todos recalcaron que los que le cantaron fueron la barra, la misma que hizo callar cada canción en contra de los dirigentes durante el partido.

Es raro, será que me estoy haciendo más viejo. Que me vuelvo esceptico. De un modo obvio y estupido no puedo dejar de desear cada vez que sale a una cancha que Indepediente gane el puto partido. Sin embargo, tengo la sensación –casi certeza- de que nada bueno puede salir de esto. Es demasiado turbio todo.

No estoy descubriendo nada. Calculo que desde que el fútbol es multitud algún piola descubrió que era un buen negocio. Pero como en todo hay gente que cree que el mejor negocio es armar algo que funcione, otros en cambio arman solo la fachada, un día se van y te dejan con un montón de deudas. Lo primero es más difícil.

Hace unos días que me estoy preguntando porqué Comparada cuando vendió a Agüero, y la vida económica le sonreía, se le ocurrió tirar el estadio abajo y hacerlo nuevo. Qué pedo atómico tenía? Qué maravilloso ácido lo animó? En que sueño irreal esa era un decisión que iba a favorecer a la insitución???

Llegado a este punto, el hincha APRENDE. Ojo, no aprende a evitar situaciones como estas, no aprende a evitar quedar atrapado en ellas. No. Aprende como es la vida. Aprende que cuando vos desearias que a toda esa manga de hijos de puta les vaya mal, pero muy muy muy mal; ese mismo deseo es contradictorio, porque el miércoles voy a querer que ganen. Y uno se descubre, entonces, tristemente prisionero, por siempre.

De una pasión, que uno no domina.

Por si hiciera falta algo, en diciembre hay elecciones, y la oposición es todavía peor.

viernes, 19 de agosto de 2011

Gordo, Vago, Inteligente

CONTRADICCIONES

Durante mucho tiempo sostuve -como tantos- y sin cuestionármelo que el populacho que forma un grupo de hinchas no piensa. Que son enajenados, consumidos por una pasión que entiendo, pero que poco de lo que expresan refleja la realidad.

Bueno, desde hace un tiempo lo dudo.

He comenzado a ver que cuando se putea o se adora a un jugador desde atrás del alambrado, es por algo que ese jugador tiene; ya sea el pecho muy frío o la sangre muy caliente. El hincha, enardecido, enajenado y contradictorio; entiende esto, lo ve lo siente –entre otras cosas porqué realmente le importa.

Y hoy simplemente quisiera decir que se equivoca poco.

Para otro momento queda analizar los motivos, por los cuales muchas veces nos venden fruta podrida, ya sea los intereses de los poderosos, los periodistas que tienen que llenar horas de aire o el gigantesco negocio que el fútbol supone, yo creo que es un poco de todo.

El ánimo popular, el sentido común, la irritación que se respiró en el aire durante una semana, frenó lo que ya “era un hecho”, como lo era ese mal viaje del campeonato federal de 38 equipos.

Agreguemos que a muy poca gente le convence Sabella, y más allá de la persona, el modo de su elección y los motivos detrás de ella.

Ese hombre (o mujer) emocional, sacado, exitistista y cambiante; suele ver bastante bien las cosas, saber lo que corresponde, lo que quiere.

Como hincha del rojo me pasó el campeonato pasado. Independiente venía de perder con Arsenal y River, se complicaban los promedios y había rumores, etc. Todo pintaba mal para Mohamed. Se jugaba contra Godoy Cruz de local por la copa. Perdimos 3 a 1. Yo tenía la clara sensación de que sin el Turco nos hundiríamos definitivamente, pero temía y mucho la reacción del hincha que caliente frente a tanta derrota lo dejara de patitas en la calle. La gente coreó al DT todo el partido pidiendo por su continuidad. Ya no era necesario que el presidente le diera confianza, ni mucho menos. La banca era de la que importa.

Hoy leo y me preocupo, que nuevamente Mohamed se podría ir. Lo ponen en duda si no gana el miércoles la Recopa contra el Inter. La realidad es que a un par de esos hombres que manejan al fútbol vestidos de traje –dirigentes- les molestaron las declaraciones en las que el Turco, decía que era al pedo traer a un 9 –cosa que pidió y pidió- después de haber jugado ya dos finales y que Lanus evidentemente tenía una chequera más grande. Todo absolutamente cierto.

Qué quiero decir? Primero; que lo banco. Es gordo, vago e inteligente (mezcla importante si las hay). Por otro lado, en su tipo al que pareciera sentarle bien tener todas las de perder, desde ahí arranca –pocos lo saben hacer-. Y después, banco mal y cada vez más la sabiduría oculta de esa masa irracional, términos aparentemente contradictorios, que no lo son tanto.

sábado, 6 de agosto de 2011

La Historia Sin Fin



Por Pechito Gontán

Ayer se jugo la primera fecha del Apertura 2011, el campeonato de futbol argentino mas extraño de todos los tiempos.

Desde que nuestro futbol se hizo profesional, alla por 1931, cuando los jugadores lucian mas viejos y asperos que los de hoy, sin dudas han sucedido cuestiones de lo mas raras y controvertidas.

Aunque nunca tan increíbles, tan nefastas; como las que tocan ahora mismo.

Este torneo va a ser distinto, y seguramente mucho menos emocionante que cualquier otro anterior. Por una simple y evidente razón: River se fue a la B.

Sobra cualquier intento de explicación, esta demasiado claro que esa es la principal causa que hace de este torneo, el mas extraordinario y desconcertante de la historia.

Como si eso no fuese suficiente novedad, desde la AFA intentaron implementar algo casi tan improbable como el mismísimo descenso de River.

Durante mas de una semana, tras la aprobación de una comisión directiva compuesta en un 90% por mulos del Gran Jefe, nos hicieron creer que dentro de un año íbamos a tener un campeonato de 38 equipos, sin descensos a la B y con 16 equipos ascendiendo a Primera.

En el medio del quilombo, le dieron salida a Batista., de forma desprolija y por ciertos momentos humillante.

A todo esto, Bilardo seguirá careteando su ridícula función de director, coordinador o como carajo se llame su cargo, de Selecciones Nacionales. Y encima, metiendo a su pollo como DT.

Unos días antes, Grondona se encargo de hacerle saber al técnico que todos pedían para la selección que su tren ya había pasado; a través de la prensa, claro.

Cagandose en la clarísima elección de la mayoría de los hinchas, que pedían y seguirán pidiendo a Bianchi en el banco argentino.

No importa, todo pasa.

Nunca me dio tanto asco el futbol. Ya no me importa si River esta en la B, ni cualquier cambio de planes a favor o en contra suyo o nuestro, por mas bostero que sea.

Lo peor de todo es que el Domingo, cuando Boca salga a la cancha en Bahia, me voy a olvidar de todo esto y volveré a ser el pelotudo de siempre, que solo se preocupa por lo bien o mal que le va a su equipo.

Esa pasión tan inocente como irrevocable, que se renueva cada vez que vuelve a rodar la pelota, anula la razón y posterga cualquier protesta.

Me duele que algo tan autentico, tan jodidamente maravilloso como el simple placer de volver a ver futbol, sea a la vez lo mismo que nos haga mirar para otro lado, hasta la próxima.

Eso es lo que hace que todo siga pasando.

martes, 2 de agosto de 2011

Leyendas urbanas


Hoy a hace 7 años, se murió de un paro cardíaco el Pato Pastoriza.

Su gloriosa historia me había sido indiferente, los suponía un gran 5, obvio, DT del rojo y recordaba su trágico final, no mucho más. Por algún motivo al ver la noticia, me meto a buscar información, encuentro algún video, homenajes y un par de anecdotas.

Entonces me doy cuenta porqué había escuchado tantas veces su nombre en boca de gente más grande, vieja y futbolera. Aparecen las pinceladas de la leyenda. De esas leyendas que están ahí desde hace mucho, parte de la cultura popular, esperando que uno quiera dignarse a detener la atención sobre lo que ya miró mil veces sin ver nada.

Recuerdo a mi viejo, hincha de River, quien antes de mencionar al Pato Pastoriza, hacía una pausa. Quería dejar en claro que el “QUÉ JUGADOR” que proseguía no alcanzaba a expresar lo que era ver al tipo en cancha.

Busco imágenes. Encuentro un cuento de Sacheri, siempre que encuentro algo de él me gustaría copiarlo y pegarlo directamente.

Habla de la final del Nacional 77 en Cordoba. Independiente –dirigido por el Pato- con 8 jugadores en cancha, le logra empatar 2 a 2 a Talleres y sale campeón. El 2 a 1 de Talleres había sido con la mano y el arbirtro expulsa a tres del rojo.

Y me viene la imagen de mi tío Hugo –gallina mal- diciendo entre vino y picada que ESE era el partido con más huevos que había visto en su vida. Los jugadores se querían ir, y Pastoriza los metía en la cancha y los manadaba a ganar.

Se cuenta también, que tenía una pizzeria, que le gustaba el tango y la noche, que dirigió la primera huelga grande y en serio de futbolistas agremiados en 1972, que no se lo perdonaron nunca y que se tuvo que ir a jugar al Monaco, donde el principe Raniero lo adoraba.

En fin, mitos, fantasmas urbanos muy porteños y simpáticos, que caminaron sin mapas un camino que otros todavía buscan. Houseman, Nicolino Locce o el Polaco Goyeneche.

No se quien decía (le queda bien al Polaco) que el Tango siempre te está esperando y en algún momento de la vida, te llega. Algo de eso hay.

Por último, parece que al Pato lo querían todos.

jueves, 28 de julio de 2011

Todo pasa, las pelotas.



Por Pechito Gontán

Me empezó a interesar el futbol, de verdad, a partir de los 11 o 12 años, mas o menos.

Antes de esa edad, me acuerdo de lo mucho que me aburría sentarme con mi viejo a ver en la tele los noventa minutos que duraba cualquier partido. No entendía de que manera algo asi podía llegar a ser entretenido. Mucho menos la euforia o angustia demostrada por mi padre, según cual fuese el resultado del evento.

A esa edad todo cambiaba violentamente, claro.

Tanto como para que un año después, a los 13, ya me empiece a creer que me las sabia todas. Incluso en cuanto a cuestiones hasta el momento completamente desconocidas, como sexo, drogas, mujeres y, por supuesto, futbol; entre tantas otras.

El asunto es que, en ese momento, estaba listo para comerme al mundo. Para salir a prepotear lo que toque.

Tengo 14 años, es 1992, todo esta a punto de suceder.

Ese año me hice socio de Boca.
Ese año fui por primera vez a la cancha. Boca – SM de Tucuman, gol de Benetti y campeonato después de once años.
Ese año fuimos a un sauna del microcentro con diez amigos, y debute con una mujer exótica (?) llamada Namir.
Ese año fui uno de los mejores alumnos de mi curso, y me dieron un premio de cartulina por eso, en Diciembre.
Ese año fume porro por primera vez en mi vida.
Ese año me rompieron la nariz, también por primera vez, en una pelea despareja.
Ese año se murió mi mamá.
Ese año no entendí nada.
Ese año, en Septiembre, cumplí 15.

A partir de entonces, entre tantas cuestiones sin dudas tanto mas importantes reclamando mi atención, apareció el fútbol. Y un amor ridículo y absoluto por mi equipo.

Años de pasión. De gloria y sufrimiento, termeándola de local o visitante, de amor terrorista a la camiseta, de inocencia y negación absoluta de cualquier forma de sentido comun.

Aunque nada de eso haya alcanzado para terminar reconociendo el grosero negocio que sin dudas existe detrás de tan evidente farsa, siempre queda lugar para seguir creyendo. Se suprime cualquier forma de inteligencia, no cuesta nada. Un mal necesario, y hasta hoy aceptable.

Porque hasta hoy, en lo que a FUTBOL ARGENTINO respecta, venía creyéndome esto de que había ciertas cuestiones intocables. Que marcaban el limite de lo que realmente valía la pena respetar, aunque sea con el ultimo resto de justicia. Lineas que jamas tendrían que cruzarse, de repente se empiezan a correr.

Parece que no existe nada imposible de negociar. Por mas apestoso que resulte, todo tiene su precio.

Me dan ganas de no ver mas fútbol. De abandonar.

Y de volver a aquella inocencia de 1992.

Esto apesta, y no se como sigue.

Aunque el Domingo que viene, seguro vuelva a la Bombonera.