lunes, 22 de marzo de 2010

Alguien tenia que decirlo



por Pechito Gontán

Mis primeros registros de la existencia de Maradona, como personaje publico y popular, comienzan a acumularse casi finalizando la decada del 80. Un vago recuerdo de los festejos del 86, la excitacion general, gente en las calles y mucho gorro vincha y bandera. Yo, a mis diez años, no entendia muy bien de que iba la cosa, aunque estaba claro que habia que festejar, y que algo realmente importante habia sucedido.
El 90 me agarro ya mas enterado del asunto, sabiendo nombres de jugadores propios y ajenos. Camerún y Corea del Sur. Pero sobre todo, me recuerdo disfrutando al ver como el mundo-futbol entero se ponía en contra nuestro, y del mas grande.
El mejor jugador del mundo, y tal vez de la historia del futbol, era nuestro, era argentino. Y no se ajustaba a las pretensiones corporativas y moralistas de quienes manejaban el circo. Maradona era, sin dudas, el mejor jugador de futbol del mundo, pero tambien, un drogadicto (horror!), y un insubordinado. Y una bandera idolatrada ciegamente, mucho mas alla de todo eso.
En EEUU sufri, como todos los argentinos, casi tanto como el Diego mismo. Injusticia, las piernas amputadas, y otra vez el mundo en contra; festejando nuestra angustia.
Lo que vino despues no jugo a favor del 10, que parecia decidido a seguir chocando contra todos y contra el mismo. Mandiyu, Racing, Boca, mechón rubio e internaciones varias. Miles de horas periodísticas debatiendo sobre la "enfermedad" del idolo. Que se la pega, que se interno en Cuba, que se la sigue pegando, que se tatuó al Che en una nalga.
A pesar de esto, nada de lo que fuese a pasar podia afectar ni un poco el sentimiento de amor incondicional de casi todo un pais hacia Diego.
Yo tampoco logre odiarlo jamas, aun con tantas razones a mano, ni siquiera despues de escucharlo hablar incoherencias ridiculas, y de su lamentable paso por Boca.
Mas de lo mismo, desbordes y actitudes nefastas. Ganas de opinar que ya se estaba pasando de la raya, de putearlo. Todo eso desaparecia inmediatamente ante el repaso de un par de vhs que tenia siempre a mano. El solo hecho de sentarme a ver unos minutos de "Heroes", o de "O visto a Maradona", me hacian entrar en transe hipnotico ante la delicia ver de tanto futbol. Y me devolvian el mas irracional fanatismo hacia el Diego.
Ahora bien, esto que en aquel entoces parecia indiscutible, el amor incondicional, comenzo a correr peligro hace poco. En el exacto momento en que el 10 agarro la direccion tecnica de la seleccion. Ahi se perdio algo, sobre todo para algunos periodistas mala leche, que, agazapados hacia años, esperaban la oportunidad de pegarle, cobrandose viejas deudas.
A mi no me cambio nada, a pesar de la evidente incapacidad que demostraba el tecnico partido a partido.
La seleccion podra ser un desastre, y el mundial un fracaso. Tal vez Maradona sera la imagen de ese fracaso. Tal vez. Pero Maradona, mal que me cueste aceptarlo, siempre sera Maradona, haga lo que haga, diga lo que diga. Y siempre estara congelado en la magia de esas imagenes en vhs, hoy digitales y modernas, aunque todavia repetidas millones de veces por todo el mundo.
A mi no me gusta este Maradona de hoy, que no habla cuando pierde, y putea venenosamente despues de ganar, tiroteando a giles que hace un tiempo no se hubiera molestado siquiera en dirigirles la palabra.
A la mierda con esta version diplomatica, a la mierda con Grondona y con la prolijidad.
Ya estamos en el mundial, y quiero al Diego teñido de rubio y descontrolado, jugandose la vida, a todo o nada. Otra no queda.
No quiero un Maradona medido, tibio. No lo quiero ver recuperado como a un a Charly Garcia empastillado y sumiso. Eso seria peor que perder el mundial, eso decretaria la muerte de esas imagenes gloriosas. Eso seria peor que la muerte.
Hay cosas muchisimo mas horribles que la droga. La droga y la moral de los que no entienden nada no suman.
El Diego es mucho mas que todo eso, y que lo que se le ocurra decir.
El Diego es Dios y los 12 apostoles compartiendo la ultima cena. O el Diablo enfiestado con putas y merca.
La historia la podra leer cualquiera. Pero solo la escriben los grandes.

Falta cada vez menos.
Y ahi vamos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

BALLS



Por el Mariscal Boldini

3 AM, estoy viendo las últimas notas del triunfo de Independiente contra Tigre, me estoy por ir a dormir, cuando bajando por la pagina del Ole, veo una foto de Nalbandian.

Demás está decir que hace rato la serie contra los suecos me parecía perdida. Se dijo de todo de Nalbandian después de la final perdida en el 2008 en Mar del Plata. Entre otras cosas, que era un mal tipo. (Con un Salatino sacado como si él mismo hubiese perdido). Ahora bien, es probable que Nalbandian sea un mal tipo, pero es SEGURO que es un ganador.

Y su deseo de ganar es tan grande que va a poner la cabeza, sin estar recuperado del todo de una lesión y con todas las posibilidades de perder. Señores, yo lo quiero en mi equipo.

En este blog, nos gusta decir las cosas antes, jugandonos (también) ante la posibilidad de equivocarnos feo, tal vez Nalbandian pierda escandalosamente el dobles del sábado y "la heróica" no sea más que un sueño. Pero hoy por hoy no necesitamos gente que gane, necesitamos gente que nos haga SENTIR que es posible ganar. Que no escribo nada de Argentina - Alemania?? no crea

martes, 23 de febrero de 2010

ROSTROS



Por el Mariscal Boldini

Hace aproximadamente 10 años mi tío Hugo me enseñó un juego que aún hoy práctico. Era sencillo; ante un penal el hombre se jactaba de determinar previamente si el pateador erraba o no por su cara, más precisamente por el gesto de su cara.

Ha habido varios. Uno que recuerdo claramente fue uno del pipa Gancedo y Chilavert.

River no juagaba mal pero ese Velez era siempre peligroso. Por esas cosas del fútbol y de los equipos grandes, le dan un penal (no recuerdo si real o inventado). No habiendo ciertos pateadores habituales como Gallardo o Salas, agarra la bocha el Pipa. Gran jugador. Yo quería que lo metiese –era un 5 elegante que yo identificaba más con Argentinos que con River-.

Recuerdo ese penal, porque fue la primera vez que lo ví, aunque sin reconocerlo. Agarró la bocha, tomó distancia y pateó con cara de nada. Mientras lo veía yo pensaba que tal vez fuese el gesto de alguién que “la tenía clara”.

En realidad, estaba asustado, lo tenía a “Chila” en frente y ponía cara de nada porque no quería pensar. Su mente hacía un esfuerzo por no achicarse, pero eso mismo implicaba que ya lo había hecho. Lo tiró a media altura al medio. Mi tío lo había dicho.

Ahora bien, tengo la compu cerca de la televisión y TyC Sports bombardea mi retina con sus propagandas retro. Se esfuerzan por equiparar a nuestra actual selección con la de 86 (o aunque sea con la del 90).

Los montajistas obviamente intentan hacer su trabajo pero las caras no mienten.

Uno ve el típico paneo de la selección cantando el himno y algo enorme difiere entre las caras de los jugadores del 86 y los nuestros de ahora.

Tiro un último ejemplo.

Guardiola agarra el Barsa. La cosa venía bastante mal. Parte de los nervios, Messi se agarra a trompadas en medio de un entrenamiento con un compañero, un muerto que lo había sacudido con un par de patadas.

Me fastidió enormemente ver repetido en medios graficos y TV una y mil veces las imágenes de cómo Guardiola cagaba a pedos a Messi DELANTE DE TODOS como un profesor estricto dando el ejemplo en medio de una clase.

Si uno siguiera con el juego que propone la otra publicidad de TyC que equipara a Messi y Diego (paso por los mundiales juveniles, primer fracaso en un mundial y posterior consagración); creo que quedaría claro que Diego nunca se hubiera bancado ni permitido eso. Probablemente eso signifique además no tener la gloria que Messi encontró formando parte del equipazo armado por Guardiola.

Pero la gloria es otra y nuestro corazón todavía late al ritmo de una gambeta furiosa del diez que se corta con un patada artera sobre el tobillo zurdo.

Las demás palabras están de más. Las caras en silencio lo dicen todo.

Pero calma, Chicha. Todavia falta. Deseamos sinceramente que nos hagan tragar estas palabras una a una, que lo haremos felices y contentos, desaforados y abrazados. Gritando Gol con el rostro desencajado, ya sin nada que esconder.

jueves, 11 de febrero de 2010

Figuritas



por Pechito Gontán

Klinsmann, la tengo.
Matthaus, la tengo.
Bigote, la tengo.

Completé el álbum, justo antes de que arranque el mundial.
Tenia todas, hasta las mas difíciles, como la de de Monzon, o Baggio. La ultima, la imposible, fue la de Gullit, negociada contra entrega de otras veinte nada fáciles de obtener.

El Diego, con el tobillo arruinado, habilita al Cani. A Brasil no le sirve mas el carnaval, y la mayoria de su poblacion se sumerge en la mas absoluta angustia.

Goyco ataja penales.

El Diego putea a los tanos del norte que silban el himno. Después, unos huevos agónicos, y penales de nuevo. Pasamos nosotros. La expresion funebre de los de azul los acompaña hasta el tunel, y contagia a un pais entero que nos odia.

Final, otra vez con Alemania. Los rubios de las figuritas.

Penal, gol, y a llorar a Luján.

Que ganas de que empiece de una vez este puto mundial, de sufrir ridiculamente.

Que ganas de que Maradona siga siendo un extraterrestre.


lunes, 8 de febrero de 2010

Consejos Mundialistas # 1



Por el Mariscal Boldini

Creo que somos Algunos.

Un pequeño gran grupo para el cual ver un partido de futbol no es una boludez.

Gente para la cual un partido de futbol no puede estar puesto de fondo en medio de una comida (el motivo es muy simple, el partido probablemente sea mas importante que la comida; en caso que la comida sea más importante, el partido me distraerá).

Para mí, y para algunos amigos que aún me entienden, ver fútbol es un acto solitario y si así no lo fuera, debe elegirse muy bien quien nos acompañe.

Para gente como nosotros El Mundial, acarrea un gran peligro que cada cuatro años nos vemos obligados a sortear… Digámoslo, de una vez y con todas las letras. Esa cosa hermosa que es el mundial es a su vez un gran y gigantesco caza-bobos. Si hiciera falta alguna prueba, baste la frase harto repetida “Futbol? No, yo no miro, salvo cuando se juega un mundial”.

¿Qué se puede esperar de una persona cuya relación con el fútbol es esa?!!! (y que no es una sola sino miles)

Ahora bien, amigo, se viene Junio –empiezan a haber propagandas con música e imágenes de Sudáfrica, ud. sólo ubica al Rey León y a George Weah, y ninguno de los dos juegan- y… se viene el peligro…

Con un libro de Durkheim bajo el brazo (“El suicidio” paradójicamente) y miles de horas consumiendo futbol, nos proponemos abrir la sección Consejos mundialistas de Calma Chicha, con uno de los desvelos mas grandes del hombre futbolero, concretamente una cuestión base.

Sirva una situación hipotética pero probable. Ya empezó el campeonato. Argentina empato su primer partido de primera ronda jugando bastante mal. Ud. vio el partido solo, en su casa, lleno de angustia, sin nadie con quien compartir el mal trago. Se avecina el siguiente partido, más importante y definitorio.

Suena el teléfono. Es un amigo, su tío, el vecino hincha de Racing que vive arriba, su jefe, el padre de su mujer (la suya, no la de su jefe), una pareja amiga, sus compañeros de Cuentas a Pagar de la oficina, el portero, una mujer a la que le tiene ganas hace rato o alguien por el estilo, y le propone juntarse a ver el partido.

Deténgase un minuto, PIENSELO, esa es casi la única finalidad de este blog.

Le contamos lo que sigue.

Ud. piensa (sin pensar realmente), no encuentra razones para negarse y ahí va, dice que sí. Ya está, quedamos así, dice, confirmando su asistencia.

Sin saberlo, ud. acaba de regalarse un próximo mal momento. Quien lo ha invitado, gente tan distinta entre si a simple vista, tiene generalmente una rasgo distintivo en común: no saben demasiado de futbol.

Casi todos ellos, seguramente, no comparten su fanatismo irracional y mucho menos, se permiten sufrir por algo que consideran un simple deporte. Simplemente están subidos a la ola del entusiasmo mundialista que invade al pais y al mundo entero. Se emocionaron con una publicidad de Quilmes o Visa, con muchas banderas celestes y blancas, y jugadores cantando el himno, poniendo cara de San Martin a punto de cruzar la cordillera.

Llega el día.

Ud. toca el timbre, entra, saluda, y busca una posición cómoda frente a la tv. No la encuentra. Se acomoda como puede a un costado. Piensa que no es tan grave, se ubica –incomodo- y busca centrar la mirada en la tele. Alguien le habla.

Empieza a darse cuenta de que se ha integrado a un grupo de unas diez personas excitadas, compuesto por cinco hombres, tres mujeres, y dos completos desconocidos, ambos enfundados en camisetas ultimo modelo de la selección y gorras a tono. Uno de esos dos no para de hablar, que Riquelme esto, que Verón lo otro, que Maradona es una vergüenza, que Messi no se cuanto mas. A ud. ya no le cae bien este tipo, y además, también le envidia un poco la camiseta, la bronca le nubla la razón y siente que ud. se merece esa casaca mucho mas que él.

Salen los equipos a la cancha.

- Y porque ese tiene el nro. 35 en la camiseta?
- Para mi Messi es el mejor del mundo.
- Bilardo esta re loco, jaajajaja, escuchaste la anécdota que conto el Bambino?.
- Para mi el Diego le sigue dando a la falopa, mira como esta.
- No se puede creer, viejo, como lo va a poner a este muerto!
- Y el enganche? Donde esta el enganche, me queres decir? Sin enganche no existimos.
- Y claro, el “Barsa” es el “Barsa”, es otra cosa. El “Barsa” lo tiene a “Xavi”, papá, y a “Iniesta” lo tienen también.
- Estos putos no nos pueden ganar.
- Yo me re acuerdo del 90, el gol de Cani, te juro que llore.
- Lo que pasa es que en Europa es distinto, tienen otra mentalidad, es algo cultural, entendes?.
A esta altura, y sin que siquiera haya comenzado el partido, ud. ya se ha dado cuenta de donde se ha metido, y en lo mucho que sufrirá, conteniéndose las ganas de silenciar violentamente a los pintorescos comentaristas con los que deberá fumarse los noventa minutos que se vienen.

Deberá ud. soportar esto sin chistar, asumiendo que la culpa, es sin duda alguna, toda SUYA.

Francia – Uruguay, Brasil – Portugal, Italia o Alemania contra cualquiera,. Esas son opciones para ver con quien se le antoje. Relájese y explique la ley del orsai a quien pregunte, elija quien le cae mas simpático e hinche tibia y despreocupadamente por ese equipo. Pero no Argentina, nunca.

Unos días después, ud. ya ha aprendido una lección, no sin secuelas. Todavía sufre al recordar una voz de mujer reclamando ridículamente un penal inexistente, a los gritos, con Gago caído en la mitad de la cancha.

La próxima vez, cuando juegue Argentina, piense bien.

Siéntanse advertidos, y vayan con cuidado.

Calma Chicha quiere ocupar Un Lugar: el de colaborar y compartir con los que saben de que va la cosa. Con ese que en el medio de un cumpleaños aburrido te dice como salió Banfield- Argentinos. Que armó el grandt una y mil veces al pedo y que todavía se acuerda de un gol de Romario, del Polo Quinteros o el Pirata Czornomas como si pertenecieran a un mismo y único universo.

A los demás les deseamos suerte, les damos un abrazo grande –porque aún así los queremos- y sin leen esto sabrán bien porqué en unos meses no atenderemos su inoportuno llamado invitándonos a la previa de un partido de Argentina.

Sabemos, sin embargo, que no estaremos solos. Son muchos como nosotros. Y afortunadamente, nos entendemos sin hablar.

jueves, 14 de enero de 2010

Cuando era chico era campeón del mundo

Por el Mariscal Boldini

Sí, con 6 años era campeón del mundo.

Hace poco hablando con una amigo, descubrí esa gran verdad. Tenía lo mejor que un niño puede tener respecto del fútbol. Mi equipo era el mejor del mundo.

El pecho del niño se agranda y busca lucir los colores de la camiseta con la grandeza que estos mismos exigen. Se les nota al verlos caminar con sus padres de la mano por la calle. Con paso seguro y mentón levantado. La descripción está de más, porque probablemente todos lo hayamos vivido de una manera u otra.

Lo cierto es que yo nací en el 81 y tengo un vago recuerdo de México 86. La sombra que se dibuja junto al circulo central en el medio del estadio Azteca (nombre que aprendí mucho más acá), es uno de ellos. Era la sombra de una bola con pinches y yo creía que era una palmera, así de niño era. Y así de fantástico e irreal era México para mí, podían habitar palmeras, haber negros o ser tan sólo una selva. Sin embargo tengo un recuerdo claro de estar frente a la televisión viendo la final contra los alemanes. Estaba orgulloso que ese gol fuese de Burruchaga (rojo mi corazón, era mi ídolo y lo fue mucho tiempo, más que Bochini).

A lo que voy: es el ideal de todo niño, sólo que el niño no tiene conciencia de eso (ni recuerdo de mundiales anteriores) y siente que esa felicidad, ser campeón del mundo, para colmo es NORMAL.

Por si fuera poco, en el 90 llegamos a la final. Maradona, Goyco y el Cani, nuestros ídolos. ¿Cómo no íbamos a salir campeones? Un niño no entiende de táctica. Y recién mucho tiempo después vi -descubrí que nuestro equipo era bastante bastante malo. Igualmente hice un pequeño cartelito después de que perdimos la final en el que anoté el nombre de cada jugador del plantel y puse “gracias”. No sé porque lo hice, mi viejo no era fanático futbolero si bien se jacta de haber sido un buen cinco tapón. Era el modo en el que toda esa pasión –el sentimiento del hincha- se manifestaba en un niño de 9 años.

Recuerdo también que esa tarde después de la derrota salí a andar en bici con mi mejor amigo. Desde un balcón una nena nos miraba feo y hacía burla. Nos detuvimos un rato para insultarla. Mi insulto –que en ese momento me pareció no sólo genial, sino ideal- fue “alemana”. Que se le va hacer.

Y así crecí, creyendo en cada mundial que si no salíamos campeones, pegaba en el palo.

Para colmo el 94 me siguió la corriente. Estábamos para matar. Esta vez los ídolos eran Maradona, el Bati, Cani y el Cholo (algunos agregarían a Redondo, yo no). Goleada a Grecia, hermoso 2 a 1 a Nigeria, con dos de Cani y luego el final. Maradona afuera. La versión oficial dirá que nos robaron. Hoy no sé si fue tan así.

Debí haber previsto algo con el 0-5 con Colombia previo al mundial. Algo había terminado. Ya no éramos los mejores.

Me gustaba Pasarella. Bancó a muchos chicos jóvenes que después integrarían la selección durante casi 10 años. Hizo un mundial muy correcto. Le ganamos a Inglaterra en octavos y nos dejó a fuera un equipazo al que le hicimos partido, como era la Holanda de Kluivert y cia.

En el 2002 me enojé. Ya tenía 21. Fue un mundial de mierda. Gano un Brasil feo y su rival era una Alemania más fea todavía. Era difícil encontrar quien juegue bien. Alguien por quien sentir un cariño futbolístico, alguien que representase lo que uno espera del fútbol y que los periodistas sólo mencionan cuando les conviene.

Lo que tienen los campeones esa mezcla de buen juego y huevo, que al hincha le llega de modo empático y que más allá de tanta hipocresía se aplaude o se repugna.

¿El 2006? Seguía enojado. Soy un tipo un poco jodido. No pude entender que se lo mantuviese a Bielsa después de aquel papelón. Como no puedo entender a los que lo defienden. No miré las olimpiadas que ganó jugando realmente bárbaro. Las vi recién este año (2009) y debí reconocer lo bien que jugaba aquel equipo. Aún así hay cosas que no se perdonan y los 2002 es una de ellas.

Del 2006 rescato a Tevez y su hambre voraz de gol. A Mascherano. El gol de Maxi Rodríguez y no mucho más. El pato nos cagó –una vez más Alemania- y le dijimos adiós al mundial. Quedaría el capítulo final de Zidane y su decisión de ganarse l a inmortalidad por la puerta lateral.

Pero como supondrán, yo ya era más grande, lo soy, y ya no estaba tan seguro de ser campeón del mundo.

miércoles, 6 de enero de 2010

La angustia

por Pechito Gontán

14 de Octubre de 2009.
Estadio Centenario - Montevideo - Republica Oriental del Uruguay.

Faltan unos minutos para el comienzo del partido, que se hacen eternos. Me acomodo en el sillón gastado del living, incapaz de controlar el miedo, intentando negar calculos pesimistas.
Mi mujer, Chicha, me prepara un vermouth en la cocina. Hace rato se mueve nerviosa, sin detenerse, por cada rincón de la casa.
Ahi voy!, me grita, justo cuando el referi llama a los capitanes al circulo central. Se que esta mintiendo, que no va a venir, que no se anima a enfrentarse a la TV, que tiene aun mas miedo que yo, lo cual ya es mucho decir.
Su miedo, el mio, y el de millones de inocentes víctimas frente a la misma imagen televisada, tiene cierto sustento: Argentina esta jugandose, en esos proximos noventa minutos, su verguenza de equipo grande. Todo puede pasar, los pronosticos ya no aplican, la teoria analizada por millones de tecnicos se esfuma, dejando paso al silencio mas absoluto. La multitud deja de opinar y espera agazapada.
El pasaje al mundial ahi nomas, y al mismo tiempo tan lejos.
Pitazo inicial, el fin de la razon.
A los diez minutos del primer tiempo, Chicha se me sienta al lado. Apoya el vaso en la mesa casi temblando, esquivandole la mirada a la pantalla.
El caos, la incertidumbre.
Palermo esta en el banco, pienso, sintiendome ridiculamente optimista, con cierta obstinacion bostera.
En silencio abrazo a mi mujer, que a esta altura es una bola de nervios silenciosa. Y ademas es hincha de Huracán. Ya sufrió demasiado este 2009, le va a hacer mal todo esto, pienso sin dejar de mirar la pantalla.
La camara se detiene, una vez mas, en el gesto desesperado del Diego, casi identico al que veo en la expresion de angustia de mi mujer.
Avanza Uruguay.
Bilardo asoma desde el túnel, desesperado.
No jugamos a nada.
Me aferro a la esperanza, comienzo a creer de nuevo en que existe un dios.
Chicha me aprieta el brazo con violencia.
La pelota se va al lateral. Saca Argentina.
"Calma, Chicha", le digo al oído a esta mujer desesperada.
Y ahi vamos.