CONTRADICCIONES
Durante mucho tiempo sostuve -como tantos- y sin cuestionármelo que el populacho que forma un grupo de hinchas no piensa. Que son enajenados, consumidos por una pasión que entiendo, pero que poco de lo que expresan refleja la realidad.
Bueno, desde hace un tiempo lo dudo.
He comenzado a ver que cuando se putea o se adora a un jugador desde atrás del alambrado, es por algo que ese jugador tiene; ya sea el pecho muy frío o la sangre muy caliente. El hincha, enardecido, enajenado y contradictorio; entiende esto, lo ve lo siente –entre otras cosas porqué realmente le importa.
Y hoy simplemente quisiera decir que se equivoca poco.
Para otro momento queda analizar los motivos, por los cuales muchas veces nos venden fruta podrida, ya sea los intereses de los poderosos, los periodistas que tienen que llenar horas de aire o el gigantesco negocio que el fútbol supone, yo creo que es un poco de todo.
El ánimo popular, el sentido común, la irritación que se respiró en el aire durante una semana, frenó lo que ya “era un hecho”, como lo era ese mal viaje del campeonato federal de 38 equipos.
Agreguemos que a muy poca gente le convence Sabella, y más allá de la persona, el modo de su elección y los motivos detrás de ella.
Ese hombre (o mujer) emocional, sacado, exitistista y cambiante; suele ver bastante bien las cosas, saber lo que corresponde, lo que quiere.
Como hincha del rojo me pasó el campeonato pasado. Independiente venía de perder con Arsenal y River, se complicaban los promedios y había rumores, etc. Todo pintaba mal para Mohamed. Se jugaba contra Godoy Cruz de local por la copa. Perdimos 3 a 1. Yo tenía la clara sensación de que sin el Turco nos hundiríamos definitivamente, pero temía y mucho la reacción del hincha que caliente frente a tanta derrota lo dejara de patitas en la calle. La gente coreó al DT todo el partido pidiendo por su continuidad. Ya no era necesario que el presidente le diera confianza, ni mucho menos. La banca era de la que importa.
Hoy leo y me preocupo, que nuevamente Mohamed se podría ir. Lo ponen en duda si no gana el miércoles la Recopa contra el Inter. La realidad es que a un par de esos hombres que manejan al fútbol vestidos de traje –dirigentes- les molestaron las declaraciones en las que el Turco, decía que era al pedo traer a un 9 –cosa que pidió y pidió- después de haber jugado ya dos finales y que Lanus evidentemente tenía una chequera más grande. Todo absolutamente cierto.
Qué quiero decir? Primero; que lo banco. Es gordo, vago e inteligente (mezcla importante si las hay). Por otro lado, en su tipo al que pareciera sentarle bien tener todas las de perder, desde ahí arranca –pocos lo saben hacer-. Y después, banco mal y cada vez más la sabiduría oculta de esa masa irracional, términos aparentemente contradictorios, que no lo son tanto.
viernes, 19 de agosto de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
La Historia Sin Fin
Por Pechito Gontán
Ayer se jugo la primera fecha del Apertura 2011, el campeonato de futbol argentino mas extraño de todos los tiempos.
Desde que nuestro futbol se hizo profesional, alla por 1931, cuando los jugadores lucian mas viejos y asperos que los de hoy, sin dudas han sucedido cuestiones de lo mas raras y controvertidas.
Aunque nunca tan increíbles, tan nefastas; como las que tocan ahora mismo.
Este torneo va a ser distinto, y seguramente mucho menos emocionante que cualquier otro anterior. Por una simple y evidente razón: River se fue a la B.
Sobra cualquier intento de explicación, esta demasiado claro que esa es la principal causa que hace de este torneo, el mas extraordinario y desconcertante de la historia.
Como si eso no fuese suficiente novedad, desde la AFA intentaron implementar algo casi tan improbable como el mismísimo descenso de River.
Durante mas de una semana, tras la aprobación de una comisión directiva compuesta en un 90% por mulos del Gran Jefe, nos hicieron creer que dentro de un año íbamos a tener un campeonato de 38 equipos, sin descensos a la B y con 16 equipos ascendiendo a Primera.
En el medio del quilombo, le dieron salida a Batista., de forma desprolija y por ciertos momentos humillante.
A todo esto, Bilardo seguirá careteando su ridícula función de director, coordinador o como carajo se llame su cargo, de Selecciones Nacionales. Y encima, metiendo a su pollo como DT.
Unos días antes, Grondona se encargo de hacerle saber al técnico que todos pedían para la selección que su tren ya había pasado; a través de la prensa, claro.
Cagandose en la clarísima elección de la mayoría de los hinchas, que pedían y seguirán pidiendo a Bianchi en el banco argentino.
No importa, todo pasa.
Nunca me dio tanto asco el futbol. Ya no me importa si River esta en la B, ni cualquier cambio de planes a favor o en contra suyo o nuestro, por mas bostero que sea.
Lo peor de todo es que el Domingo, cuando Boca salga a la cancha en Bahia, me voy a olvidar de todo esto y volveré a ser el pelotudo de siempre, que solo se preocupa por lo bien o mal que le va a su equipo.
Esa pasión tan inocente como irrevocable, que se renueva cada vez que vuelve a rodar la pelota, anula la razón y posterga cualquier protesta.
Me duele que algo tan autentico, tan jodidamente maravilloso como el simple placer de volver a ver futbol, sea a la vez lo mismo que nos haga mirar para otro lado, hasta la próxima.
Eso es lo que hace que todo siga pasando.
martes, 2 de agosto de 2011
Leyendas urbanas

Hoy a hace 7 años, se murió de un paro cardíaco el Pato Pastoriza.
Su gloriosa historia me había sido indiferente, los suponía un gran 5, obvio, DT del rojo y recordaba su trágico final, no mucho más. Por algún motivo al ver la noticia, me meto a buscar información, encuentro algún video, homenajes y un par de anecdotas.
Entonces me doy cuenta porqué había escuchado tantas veces su nombre en boca de gente más grande, vieja y futbolera. Aparecen las pinceladas de la leyenda. De esas leyendas que están ahí desde hace mucho, parte de la cultura popular, esperando que uno quiera dignarse a detener la atención sobre lo que ya miró mil veces sin ver nada.
Recuerdo a mi viejo, hincha de River, quien antes de mencionar al Pato Pastoriza, hacía una pausa. Quería dejar en claro que el “QUÉ JUGADOR” que proseguía no alcanzaba a expresar lo que era ver al tipo en cancha.
Busco imágenes. Encuentro un cuento de Sacheri, siempre que encuentro algo de él me gustaría copiarlo y pegarlo directamente.
Habla de la final del Nacional 77 en Cordoba. Independiente –dirigido por el Pato- con 8 jugadores en cancha, le logra empatar 2 a 2 a Talleres y sale campeón. El 2 a 1 de Talleres había sido con la mano y el arbirtro expulsa a tres del rojo.
Y me viene la imagen de mi tío Hugo –gallina mal- diciendo entre vino y picada que ESE era el partido con más huevos que había visto en su vida. Los jugadores se querían ir, y Pastoriza los metía en la cancha y los manadaba a ganar.
Se cuenta también, que tenía una pizzeria, que le gustaba el tango y la noche, que dirigió la primera huelga grande y en serio de futbolistas agremiados en 1972, que no se lo perdonaron nunca y que se tuvo que ir a jugar al Monaco, donde el principe Raniero lo adoraba.
En fin, mitos, fantasmas urbanos muy porteños y simpáticos, que caminaron sin mapas un camino que otros todavía buscan. Houseman, Nicolino Locce o el Polaco Goyeneche.
No se quien decía (le queda bien al Polaco) que el Tango siempre te está esperando y en algún momento de la vida, te llega. Algo de eso hay.
Por último, parece que al Pato lo querían todos.
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jueves, 28 de julio de 2011
Todo pasa, las pelotas.

Por Pechito Gontán
Me empezó a interesar el futbol, de verdad, a partir de los 11 o 12 años, mas o menos.
Antes de esa edad, me acuerdo de lo mucho que me aburría sentarme con mi viejo a ver en la tele los noventa minutos que duraba cualquier partido. No entendía de que manera algo asi podía llegar a ser entretenido. Mucho menos la euforia o angustia demostrada por mi padre, según cual fuese el resultado del evento.
A esa edad todo cambiaba violentamente, claro.
Tanto como para que un año después, a los 13, ya me empiece a creer que me las sabia todas. Incluso en cuanto a cuestiones hasta el momento completamente desconocidas, como sexo, drogas, mujeres y, por supuesto, futbol; entre tantas otras.
El asunto es que, en ese momento, estaba listo para comerme al mundo. Para salir a prepotear lo que toque.
Tengo 14 años, es 1992, todo esta a punto de suceder.
Ese año me hice socio de Boca.
Ese año fui por primera vez a la cancha. Boca – SM de Tucuman, gol de Benetti y campeonato después de once años.
Ese año fuimos a un sauna del microcentro con diez amigos, y debute con una mujer exótica (?) llamada Namir.
Ese año fui uno de los mejores alumnos de mi curso, y me dieron un premio de cartulina por eso, en Diciembre.
Ese año fume porro por primera vez en mi vida.
Ese año me rompieron la nariz, también por primera vez, en una pelea despareja.
Ese año se murió mi mamá.
Ese año no entendí nada.
Ese año, en Septiembre, cumplí 15.
A partir de entonces, entre tantas cuestiones sin dudas tanto mas importantes reclamando mi atención, apareció el fútbol. Y un amor ridículo y absoluto por mi equipo.
Años de pasión. De gloria y sufrimiento, termeándola de local o visitante, de amor terrorista a la camiseta, de inocencia y negación absoluta de cualquier forma de sentido comun.
Aunque nada de eso haya alcanzado para terminar reconociendo el grosero negocio que sin dudas existe detrás de tan evidente farsa, siempre queda lugar para seguir creyendo. Se suprime cualquier forma de inteligencia, no cuesta nada. Un mal necesario, y hasta hoy aceptable.
Porque hasta hoy, en lo que a FUTBOL ARGENTINO respecta, venía creyéndome esto de que había ciertas cuestiones intocables. Que marcaban el limite de lo que realmente valía la pena respetar, aunque sea con el ultimo resto de justicia. Lineas que jamas tendrían que cruzarse, de repente se empiezan a correr.
Parece que no existe nada imposible de negociar. Por mas apestoso que resulte, todo tiene su precio.
Me dan ganas de no ver mas fútbol. De abandonar.
Y de volver a aquella inocencia de 1992.
Esto apesta, y no se como sigue.
Aunque el Domingo que viene, seguro vuelva a la Bombonera.
lunes, 25 de julio de 2011
De Títeres y Payasos

Por el Mariscal Boldini
Dirigió brevemente a Godoy Cruz en la B Nacional. Luego salió campeón olímpico con el sub23.
No hizo demasiado para llegar donde está. Tampoco hizo demasiado para quedarse.
La verba maradoniana lo equiparó con Piñón Fijo.
Nunca me gustó, pero hoy lo veo y siento que es una víctima de Grondona, peón de ajedrez que es mandado al muere para dar píe a una nueva “movida”. Obviamente el saco le quedaba grande.
Probablemente hoy a la tarde, en reunión de la AFA, se sepa su final.
Una cosa me llama más la atención y no quise dejarla pasar. Hoy en la misma reunión, se discutirá si a partir del año que viene se fusionan la Primera A y la B Nacional. La movida es tan tirada de los pelos como posible. Tiene que ver con que a fin de año hay una elección presidencial en la AFA con la presencia de Daniel Vila -el dueño del canal América y amo de Fantino- queriedo serruchar el piso. Y el Don quieríendo asegurarse los 20 votos de los equipos del Nacional B.
Todo sin disimulo y en la porpia acar del hincha. Otra vez Don Julio juega arbitrariamente con mi pasión.
Ya he escuchado a algunos quejarse y decir un par de cosas. Lo que no entiendo es como se discute si es buena o mala la idea sin tener en cuenta su origen, que empaña todo.
Lo peor es que tengo la sensación de ya haberlo vivido. Los chanchuyos, mezclados con una total ausencia de vergüenza para aunque más no sea disimularlos.
El deja vu, viene a mi mente, y 10 años se patentizan. Tres palabras: DECADA DEL 90.
PD: ...para el que no la vio, la tapa del martes...
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viernes, 22 de julio de 2011
Me diste en oro un puñado de amigos

Por el Mariscal Boldini
Frente a la ceremonia ritual de la “pisadita” que antecede a cualquier picado barrial; el querido Manuel Mandeb, observó que sus decisiones, a la hora de elegir a sus compañeros de equipo, no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces. El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico.
Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.
(Alejandro Dolina, de Crónicas del Fútbol en Flores, en Crónicas del Ángel Gris)
Dado que la actualidad futbolística, no da ni para hablar; sentimos la necesidad de volver a las fuentes. A los temas eternos. Y en Calma Chicha somos de los que sostienen férreamente –más aún si tenemos un vaso de vino en la mano y un par adentro- QUE EL ÚNICO LUGAR DONDE SE CONOCE A UNA PERSONA DE UN MODO DEFINITIVO Y PROFUNDO ES DENTRO DE UNA CANCHA DE FÚTBOL. La competencia real y sentida, donde uno debe dar todo, nos desnuda, demuestra nuestras virtudes, miserias y limitaciones. Y de ese modo a veces nos une de un modo definitivo con tipos quienes de otro modo no hubiésemos cruzado palabra, o no nos aleja de gente que pintaba ser más copada.
Por eso en este día del amigo –que ya pasó, y también su correspondiente resaca, que impedía escribir- desde este rinconcito quiero rendir sentido homenaje a todas esas amistades que han surgido o se han consolidado en una cancha. Porqué son de las buenas. Gracias a Dios, cuento en mi haber con un par de esas relaciones, que atesoro como figuritas difíciles.
Para terminar de una buena vez tanta mariconada, y cerrarla mariconamente, una dedicatoria especial, para el coautor de este blog, figurita difícil si las hay, el querido Matías “Pechito” Gontan.
sábado, 9 de julio de 2011
No se puede (vivir del amor)

Por el Mariscal Boldini
Argentina ya perdió. No importa el resultado contra Costa Rica.
No sólo era la posibilidad de ganar algo después de 20; era la posibilidad de reivindicarse. Y aunque se ganase, lo otro parece que no sucederá.
A mi este equipo me hizo acordar a todos los equipos del campeonato local que juegan mal. Pareciera una ley de la vida, cuando algo está mal, ESTA MAL. Desde la designación rara y poco justificada de Batista, a la convocatoria de casi los mismos jugadores y la convicción abstracta de que “íbamos a jugar distinto”. Pavadas.
Para ser corto.
Que le falta?
Vieron la película LOS SUPLENTES? (película de cable en la que Keanu Reeves es jugador de fútbol americano y Gene Hackman el DT). Están jugando una final y los contrarios los están paseando hace un rato. Deciden cambiar. Qué hacen en la primera jugada? Cada uno se tira encima de un rival y lo caga a trompadas.
Yo empezaría por ahí. Obvio que no alcanza. Pero el próximo partido los rivales deberían tener los tobillos hinchados y dolor en las costillas. El problema es anímico.
Todo el mundo está esperando algo de Messi, un tipo que así como se gambetea 5 en una jugada, no es capaz de poner una cara seria de enojado o cagar a pedos a un compañero. La última vez que vi bien a Messi dentro de un equipo nuestro fue 4 años atrás, en la Copa América que dirigió el Coco (y perdimos la final con Brazil). Porqué jugaba bien? Porque el 8 y el 10, eran Verón y Riquelme. Con todo lo que eso implica no sólo a la hora de jugar sino de absorver presiones.
El miércoles todas las cámaras lo buscaron a él. Ya ni siquiera estaba el Diego en el banco, bancando las miradas. Por un momento pensé, “este pibe va a terminar mal”; luego pensé, con la vida maravillosa que tiene donde vive, lo va a superar.
A eso hay que sumarle otro problema; el técnico. Tipo que difícilmente pueda entrar al vestuario y cagarlos a pedos a todos y cada uno, como correspondería por jugar con esa actitud de mierda; porque él mismo está de prestado (lo demuestra como se tuvo que fumar las críticas de Grondona tras perder con Nigeria). Faltan ahí lideres. Nuestra esperanza no puede ser la vergüenza futbolística de Nico Burdisso. Está bien que el tipo da todo, pero que sea el que saca el pecho evidencia una flor de carencia en el grupo humano. Qué le pasó a gente como Milito o Mascherano, que con 18 años cagaban a pedos a los de 30? De Banegas, Gago, Cambiasso o Di Maria, no espero más que los otros los entusiasmen. Si repasas la lista parecieran pocos los de carácter.
En fin, lo que quería decir –entre tanta palabra indignada que se escucha hoy en día- que lo primero que hay que recuperar, para mí es el orgullo. La gente lo va a entender y ese será el comienzo de algo, o al menos un final digno para un feo momento.
Ah, y la tele me tiene harto.
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