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miércoles, 12 de octubre de 2011

Ficción vs. Realidad -por penales-



Por El Mariscal Boldini

Hoy quiero recomendar dos libros (no soy nada de Gerardo Rozin). Los dos vinculados al fútbol. Uno nuevo, y otro que si bien tiene año y medio de publicado, se vuelve muy actual a la luz de un par de sucesos y otros que inevitablemente prometen sucederán.

El primero. El querido Sacheri publicó en agosto una nueva novela. La trama es impecable. 4 amigos. Uno de ellos muere. El tipo no dejó guita. Antes de morir invirtió una abultada indemnización en el pase de un jugador que fue promesa de un sub 17 olvidado. Hoy el pibe no triunfó, tiene 20 años y juega a prestamo en un equipo de Santiago del Estero y la plata parece perdida para siempre en cuanto Platense lo deje libre. Los amigos del difunto intentarán venderlo. Pero, cómo? Hay que hacerlo jugar bien, y ellos tienen que convertirse en improvisados empresarios. Todo para salvar la única herencia que el fallecido dejó a una pequeña niña (que temen deje de ser hincha de Independiente).

El autor es del rojo y se nota, lo cita bastante, muy buena la parte en que los amigos intentan explicarle a la nena que Maradona cuando era chico era de Independiente y que admiraba profundamente al Bocha!!!

Las descripciones del mundo futbolero, del grupo de amigos y demás son una delicia. Los personajes y su porteñidad.. Uno de ellos, mi preferido, El Ruso, tiene un lavadero de autos en zona oeste, que no va ni para atrás. Los días de sol va tarde a trabajar. Pero los días de lluvia, va temprano, porque lleva la play station y arma con los empleados torneo.

En fin, mientras lo leía –de un tirón- me acordaba de varios amigos a quienes hubiese sido oportuno regalárselos. Más barato me resulta recomendárselos.

El segundo, es La Doce, de Gustavo Grabia. En su momento me resistí a leerlo, por su bosteridad. Pero el día que disimuladamente lo agarré, no lo pude largar. Grabia –que sabe mucho- historiza las movidas de la barra y es impecable. Se lee como si fuera El Padrino, de Mario Puzzo. Uno va viendo auge y decadencias de determinados tipos, de cómo van consolidando poder con gestos o ataques a hinchadas rivales y entre ellos mismos. Cómo toman fuerza cuando la política comienza a reclutarlos. Todo esto sucede con el fútbol como telón de fondo.

Por ejemplo, se dice que el partido desempate que Estudiantes le gana a Boca, se jugó en cancha de Velez y no en la de Racing –como en ppio estaba planeado- para salir de la jurisdicción de provincia donde al Rafa se le aplicaba derecho de admisión.

En medio de todo esto van apareciendo los actuales capos de la barra, Mauro Martín, su rival, el recientemente baleado en Cocodrilo, el Uruguayo Richard; y varios más.

La historia del Abuelo es digna de una buena película de mafia yanqui. Su ascenso, su relación con la selección campeona del 86. Su auge. Y su triste final.

Una de las cosas que marca Grabia es que cada capo que reemplazó a otro, se impuso a través de ser más violento. Si fuera un libro de narrativa seria simplemente genial. Lo vuelve actual, la reaparición en escena del Rafa Di Zeo, que desde hace un tiempo está queriendo recuperar el lugar que dejó al ir tras las rejas. Hubo banderas del tono “Rafa Botón” en el partido amistoso de Boca y Estudiantes en Catamarca del último fin de semana y promete haber un capítulo con mucha acción el próximo domingo cuando en la Bombonera Boca enfrente a Belgrano –con cierto animo festivo, por ser el pirata, el último verdugo de River.


En fin, a uno, que le gusta el fútbol y le gusta paladear historias que lo rocen, que se queda viendo a la madrugada la película en la que Stalone va al arco, mientras Pele y Ardiles juegan un partido a muerte con los Alemanes, que sueña con gambetas heroícas no realizadas en el cesped sino en la vida; con ese tipo de especímenes, quería compartirlo.

viernes, 14 de enero de 2011

Reyes Atrasado



Estoy contento. Hay una nueva pregunta que se me genera de cara al campeonato que está por arrancar. Gimnasia, como protagonizando una película de acción yanqui, va juntando a los hombres para la misión suicida, de vida o muerte.

Hasta el final del campeonato pasado los daba por muertos. Ya habían zafado milagrosamente de dos promociones y parecía que este año venía muy muy negro. Sobre todo porque ya parecía no quedar respuesta ni anímica ni futbolística. De repente, sin que nada haya cambiado; todo cambió!

Llegó Cappa. Con un estilo –que alguno lo puede acusar de vende humo- pero que lo identifica y que ilusiona al hincha tripero de un modo que no hubiese podido hacer cualquier otro técnico. La prueba: los miles que lo fueron a recibir, como un ídolo, como un técnico campeón. Tal el sentir, de este hincha tan particular en este particular momento.

Y ayer…

Ayer sucedió lo imposible, yo creía que no sucedería, que el tipo con un poco de sentido común vería que era más lo que tenía para perder, que la posible gloria. Si fuera una película el personaje aparecería de las sombras, y antes de ver su cara veríamos el gesto de sus compañeros asombrados. “Volvió el as de espadas -al menos para ese grupo- y ahora podemos creer!”

No soy de Boca, ni del Lobo; por lo que el mellizo no es un ídolo incondicional para mí, ni mucho menos. Sin duda ha sido un grande. Famoso por lo que hablaba dentro de la cancha, por sacar a los contrarios, malicioso y pícaro en el gesto. Hubo un aspecto de su personalidad que descubrí hace poco y me hizo respetarlo mucho. Leyendo -medio a escondidas- el libro La Doce, sobre la historia mafiosa de la barra, un dato que se repetía en uno y otro testimonio es que de aquel Boca multi campeón, había dos personas que no le pasaban un mango a la hinchada. Ambos grosos e ídolos.

Bianchi y Guillermo. Y lo que me parece más elogioso es que la historia los volvió ídolos. Y un ídolo que se anima a ser antipático, a ponerse en contra aquellos de cuyo aliento y aprobación muchas veces depende, no sólo es un ídolo, es tipo derecho y lleno de huevos.

La peli se pone linda; la voy a seguir domingo a domingo.

PD: ojo, le pongo una fichita al Chino Vizcarra.

PD2: si la película quisiese tomar un giro sorpresivo sobre el final, podríamos decir que no era Guillermo, sino su hermano gemelo tomando su lugar (como Patroclo con Aquiles) jajajaj perdón esto me está haciendo mal.