lunes, 27 de junio de 2011

Once contra once



Por Pío Longo.
Invitado de lujo.
Cordobés.
Hincha de Belgrano en éxtasis.


Viste que loco!?
Así es de loco el futbol a veces.
Aun siendo negocio de millones, cada tanto nos da la chance de patearle el culo a los millonarios(*),
de atajarle un penal a los soberbios, de hacerle un caño al dueño de la pelota.
Y sí! también de patearla a la estratósfera para respirar del cascoteo!
Darle bien de lleno a la redonda y colgarla de la tribuna, o del árbol de la plaza; pincharla.
Comprate otra, millonario culiado.
Que lindo es cuando el futbol se acuerda que se trata de once contra once,
que los de afuera son de palo, como dijo Obdulio, el negro jefe (**) -mira que casualidad, también celeste-
¿Acaso este sería una especie de maracanazo pirata? un monumentalazo?
Nah: es un ascenso en un mano a mano.
(aunque los dueños de las palabras hablen solo del descenso)
Mano a mano. Un episodio más de la épica del oncecontraonce.
Y, para mí en especial, es el fin de la proscripción: los Piratas podremos ver de visitante a nuestro equipo.(***)
Ya saboreo los choripanes, ya escucho el traqueteo del tren, de nuevo tengo excusa para ir a lugares nuevos
para estar en el lugar de siempre
celebrando y sufriendo,
a la espera de un once contra once


(*) millonarios es el apodo de River.
(**) Negro Obdulio, o Negro Jefe era el capitán de la selección Uruguaya del Maracanazo
(***) En la B solo asiste publico local. Dicen que por cuestiones de seguridad. Diganselo a la gente de Nuñez hoy, a la familia de Gonzalo Acro... y se acuerdan de la batalla de los quinchos etcetcetc?. A propósito: Ahora que el mundo se dio vuelta y jugarán millonarios en canchas de tierra ¿cambiará esa norma también?

domingo, 19 de junio de 2011

Tres días de tu vida



Por Pechito Gontán

Jamás podría expresar, con cierta precisión, la mezcla de sensaciones que me dejó esta última fecha del campeonato de fútbol argentino.

Por eso mismo, ante tan inútil empresa, mejor ahorrarse el intento.

Solo me voy a permitir dos, tres, o las que me salgan de los huevos, declaraciones que se me escapan del pecho.

Detalles, imágenes irrepetibles, estados de ánimo cambiantes; todo eso que tal vez nunca me olvide de estos últimos tres días.

Viernes:

- La expresión, mezcla de pánico e incertidumbre, que vi en los rostros de amigos, compañeros de laburo, pasajeros circunstanciales de transporte público, familiares y demás seres humanos hinchas de River que me fui cruzando, a horas nomás de los partidos determinantes del Sábado.
- La sensación de que algo histórico estaba por suceder al dia siguiente, quitándome el sueño.
- Mi sueño lleno de angustia, esa misma noche. River se salvaba de todo y Gimnasia se iba a la B, con llanto del Mellizo incluido.

Sábado:

- Despertar sin noción del horario, justo a las 14: 50, tras haber ignorado el sonido del despertador puesto a las 13:00 hs la noche anterior.

- El desconcierto ante la TV, saltando entre cinco partidos y mil posibilidades.

- Ver más minutos de Quilmes – Olimpo, que del partido que en ese mismo momento estaba jugando mi equipo.

- Los gritos de vecinos anónimos, celebrando un gol o puteando a dios. Nunca tantos como ese día.

- El segundo gol de Lanús y el silbato confirmando lo que casi nadie creía posible. River a la promoción, a jugar dos partidos imposibles.

- Los hinchas y jugadores de Huracán llorando sin consuelo, asumiendo el irreversible descenso. En la tribuna un flaco de camiseta rosa, seguramente la del Palermo donde juega Pastore, aguanta las lágrimas con la oreja pegada a la radio que relata el último minuto de Boca – Gimnasia. En el césped, el arquero Monzon y algún otro, también escuchan la radio sin llorar. Gol de Boca. Delirio, muertos que resucitan, abrazos, carnaval. Ahora si, todos lloran pero de alegría, convencidos de haberle ganado una batalla épica a la mismísima muerte, que tendrá que esperar hasta el Martes para ver a quien se lleva.

- Una conversación telefónica con mi hermana, preguntándole con sincera preocupación acerca del estado emocional de su marido, padre de mis sobrinos, hincha y socio de River. Me dice que todavía no vuelve de la cancha, sin ni siquiera saber el resultado del partido.

- Unos mates con mi viejo, comentando los hechos, todavía sin poder creernos del todo lo que acababa de suceder.

- Una noticia en la TV: muere un hincha de River en la platea. Probablemente un paro cardiaco.

- Noche de whisky y amigos, me olvido del tema por unas horas.

Domingo:

- Dia del padre. Llego tarde al almuerzo familiar, lidiando con una violenta resaca.

- Saludo a mi cuñado con una sonrisa, no hace falta decirle nada, tampoco tengo ganas de cargarlo. Me dice que nunca sufrió tanto por un partido, y que el tipo ese que se murió en la cancha, estaba sentado a tres asientos del suyo.  A TRES ASIENTOS DEL SUYO. Se lo llevaron justo cuando recién empezaba el partido. Ahí supe que ese no iba ser un buen día, me dijo después, mientras se llenaba el vaso de vino. Me pareció increíble tanta tristeza toda junta, sentí que no podía ser tan grave.

- Tal vez un poco de culpa, también. Por seguir disfrutando todo el asunto sin poder evitarlo, por más dolor que le genere a algunas personas que quiero, y a miles de victimas anónimas que seguramente andarán ahogando sus penas en esa noche de feriado.

-La absoluta seguridad de haber presenciado un hecho histórico, probablemente irrepetible, en el futbol de acá.

- Y sobre todo, sentir el privilegio de estar de este lado, en la mejor ubicación posible. Gozando el drama, celebrando cada minuto de dolor (netamente futbolistico, claro esta) ajeno. Ejerciendo mi derecho natural a entregarme a tan cuestionables sentimientos, sin dejar de ser una buena persona (?), solo por mi condición de bostero.

- Siempre con respeto y cariño (?), algo que, lamentablemente, no todos entienden.

- Temo llegar a extrañarlos, en caso de que suceda lo realmente imposible.

Aunque a esta altura, ya nada parece imposible.

Nos vemos el Domingo que viene.

O nunca más.

miércoles, 15 de junio de 2011

Palermo Viejo



Por el Mariscal Boldini

La Chicha saca las milanesas del horno (fritas me caen pesadas), me sirve una en el plato y se sienta. En la televisión pasan algún resumen de los medios. Algo se trae. Conocerla me ha llevado a no siempre saber que esperar de sus reflexiones. Me mira: “Estamos viejos”

Palermo está con una capa azul y amarilla y millones de hinchas lloran y se emocionan. La Chicha ha sabido comprender que Palermo como tantas otras cosas, serán la marca de una época. Decir que lo vimos en la cancha -no en la Bombonera, por favor!!- será decir mucho de uno mismo. Yo creo que son accidentes de la vida, o mejor dicho adjetivos. Postales. En mi infancia, por ej lo fueron Monzón, Olmedo o Alfonsín en plena hiperhinflación.

Siempre recuerdo una tapa de Rolling Stone del año 2000 que decía "LA VIDA CUMPLE 50 AÑOS DE CHARLY". A algo de eso me refiero. Gente que con el tiempo uno dirá ha visto. Y le contarás a un hijo cómo ese quinto máximo goleador del fútbol argentino supo errar tres penales en un mismo partido.

Bosteros o no, importa poco. Mi viejo hablaba de ese modo de Nicolino Locce y de Corbata. Mi tío, de Houseman y del Bichi Borghi. Yo aún no elegido mis mitos, pero tengo una bella lista, de situaciones, de partidos. Algunos de ellos, junto con un amigo, los estamos volcando en este blog desde hace un año y medio.

Volviendo al comienzo, hay algo cierto, estamos viejos.

Yo lo vi debutar a Palermo. Cuando era suplente en el Estudiantes campeón de la B. Cuando era simplemente un loco. Vestido de mina y con ese naso. Luego tuve que soportar su momento más alto, ganando todo con Bianchi y poblando las calles de niños rapados y con un flequillo teñido de rubio. Sobre los últimos capítulos, ya algo escribimos; la lluvia, el gol en el mundial.

Qué impresión cuando algo vivo pasa a ser parte de la historia. Atahualpa Yupanqui decía que el modo más hermoso de inmortalidad era ese imposible de comprar –sólo ganable en el transcurso de una vida- que era pertener a la memoria popular.

Cómo reconocerlo?

Sentirse un poco viejo.

martes, 31 de mayo de 2011

Viento fuerte y arremolinado



Por el Mariscal Boldini

Final de temporada. Campeones, gente que se queda ahí, mercado de pases y… descenso. El tema pareciera ser River pero no lo es. Hay algo que hace ya par de fechas me tiene mal. Y es la racha nefasta de Huracán.

De algún modo extraño sufro. El fútbol a veces tiene esas cosas. Hay algunos malos momentos que no sólo son malos, sino que son peores por no estar preparados para esa situación. Algo así le pasó a Central al perder la promoción con All Boys, o a la gente de Chicago viendo que Tigre se quedaba en primera en su cancha. Huracán hasta hace un rato peleaba por salir de la promoción, hoy se le armó una pelea para la que tal vez no estaba preparado.

Y yo sufro, sufro al pensar en tanta bronca, en tanto hincha viejo con la memoria cargada de la gloria del “sexto grande” sufriendo; gente que se pone colorada y se queda sin aire de putear, desaforado. Lagrimas, bronca, ira, sentir que no alcanza y la impotencia que sólo busca algo que romper.

Uno de los más lindos recuerdos del Globo, es el retrato del hincha quemero que hacía Sacheri en EL CUADRO DE RAULITO. El protagonista, hincha de Huracán, no quiere imponerle el cuadro a su hijo, lo deja elegir de quien ser hincha. El pibe a los 8 se hace de River por un tío. Hasta una tarde en la que padre e hijo escuchan un River Huracán en la radio, juntos en un patio con macetas. Gana River 3 a 2. Sin embargo Huracán lo aprieta hasta el final y está ahí nomás del empate. En esos minutos cruciales, el padre descubre que el pibe por debajo de la mesa tira una patada, amaga un cabezazo siguiendo el partido. Pero algo llama la atención, los centros caían en el área de River. Y los movimientos del niño no son los de un defensor, sino los del delantero. Más tarde lo encuentra encerrado llorando. Era del Globo. Los cuadros no se eligen y Huracán tiene algo de esa mística de los viejos equipos porteños, de Platense, Ferro.

Había un detalle más, fundamental, en la descripción del hincha quemero. Marcado a fuego como en un tango por las dos últimas finales perdidas. La del 94 contra Independiente y la última contra Velez. No puedo dejar de pensar en Brazenas y lejos de que sea un excusa creo que si no hubiese convalidado aquel gol de Velez algunas de estas cosas seguramente no estarían pasando. Después, ha habido mala dirigencia, errores y más errores. Pero qué se le va a hacer el globo me cae simpático, por historia es más de primera que un Godoy Cruz, All Boys, Arsenal u Olimpo.

Desde acá, un abrazo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Bad Milk

Finalmente la Chicha, ha roto el silencio bloggeril y se larga hoy con una sección propia, que promete seguir y hará la delicia de los futboleros amigos. Notarán su visión femenina en algunas referencias farandulescas. Espero lo disfruten!

Por "La Chicha" Cosmai.

Una vez finalizado el superclásico del domingo comenzó el tour de opinólogos de siempre, pero me detuve en las declaraciones de un personaje en particular, no quiero adelantar su nombre, por ahora lo llamaremos “bad milk”. Aquí algunas de sus frases:

“J.J. López tuvo dos descensos y no quedás bien después de eso… cuando un técnico se va dos veces al descenso después es difícil convivir con ese pasado”;
“No voy a dar nombres, pero vi jugadores con temor, cuando no tocan la pelota, no aparecen”;
“A mí no me gusta que me hablen de Promoción. A estos chicos no sé qué les pasa por la cabeza… ‘yo voy a pelear los primeros puestos, no chiquitaje’;
“Se equivoca en el planteo J.J. López. Uno no entiende cómo juega Funes Mori… ... Ya vimos que en escenarios complejos no rinde”.

Podríamos pensar que el autor de estos dichos es un ícono boquense (Ante Garmaz, Roberto Giordano, Rodolfo Leto o Cristian U), sino fuera porque todos sabemos que ese grado de precisión de mala leche es del BETO ALONSO, justamente el máximo ídolo de River.




Automáticamente comencé a buscar otras declaraciones de este “ídolo” del club millonario, que me llevó a encontrar lo siguiente:
“Los Promedios se inventaron porque River se iba al descenso.”
"El público de river, es un público que va a determinados partidos"
“River sufre y le tiene miedo a Boca"
“No sé por qué no estoy en River. Les pido perdón a todos por haber ganado tanto”

Comprendo que un tipo como el Beto que dio la vuelta olímpica en la cancha de Boca con la famosa pelota naranja, más de una vez quiera matar a todo el plantel de River, sobretodo si pierde el superclásico. Ahora, q lo comente en la cocina con su mujer es una cosa, de ahí a incendiar públicamente desde hace años a todo el plantel de su amado club, es demasiado.
Por eso ocupa el puesto N° 1 en mi ranking de los mala leche (logros alcanzados: se tira contra sus propios colores; lo hace sistemáticamente lo cual descarta una calentura momentánea; es panelista ocasional de Fantino, otro mala leche; pronostico que si en un año la dirigencia de River no lo llama para ocupar el cargo que sea, termina sentado en el sillón de Anabella Ascar).

Pero como todo soberbio, tuvo su merecido en el programa “Justo a Tiempo”, en el que un mismísimo hincha de River lo confunde con… el Beto Acosta!!! Imperdible, les dejo el link.
ttp://www.vxv.com/video/a4SKvrgolj12/hincha-de-river-confunde-a-beto-alonso-con-beto-acosta.html

Aprovecho para mandarle un abrazo al Beto… Acosta claro!

domingo, 15 de mayo de 2011

Sangre

Por el Mariscal Boldini

Hablar de fútbol –para el que realmente le gusta- supone el compromiso sino de decir “su” verdad, por lo menos de no mentirse a uno mismo.

Siguiendo este precepto, me dispongo a ser antipático con un amigo. Tal vez me perdone por el sólo hecho de que está contento.

Después de ver el clásico como una pelea de box, de dejar pasar un rato, pensar en otra cosa, una imagen va y vuelve en mi cabeza, armándose la tapa de lo que sería mi diario de mañana. No es Carrizo, ni las lagrimas de Palermo –gran tapa sin duda-. Es Almeyda. River pelea la promoción. Y hasta el momento en que Almeyda hace todo ese quilombo con Clemente y demás, un equipo gris, triste e impotente se iba maltratado de la Bombonera.

Nada cambia el resultado. Sólo que el que se enoja elige –o intenta o se resiste- no ser una víctima inerte. Y se decide al menos a dar un par de patadas aunque más no sea desde el piso, antes de que lo saquen defenitivamente, ya con los pies para adelante. Y los que vemos el fútbol de determinada manera creemos que el ánimo importa, y rebelarse –no aceptar que te rompan el culo y lo disfruten (perdonen las damas amigas y futboleras)- de algún modo siempre va a valer la pena. Obviamente en parte a Almeyda le falla; tanto como sabe lo que hace.

El partido lo pude ver recién, ya sabiendo el resultado, y todo esto. Sabía que el 5 se había ido besándose la camiseta. Fue una agradable sorpresa ver que su salida no se parecía en nada a aquella de Latorre frente a la misma hinchada, que expulsado se tapaba la nariz; aborrecible por delicado y cheto.

Tal vez mi amigo no me lo perdone (NI ME LO ACEPTE), pero creo que esta gente es en algún punto la que a él y a mi nos gustan. Que importa, total está contento.

Feliz Domingo


[click en la foto para leer el trapo]

Por Pechito Gontán


La felicidad o desgracia que toca en suerte, el equilibrio mismo del mundo (?), esta a cargo de alguien o algo, según lo que uno haya decidido creerse.

Dios, el destino, la casualidad, los astros, la magia negra; entre tantas otras cosas.

Yo no creo en nada de eso, y tengo mis serias dudas acerca de la existencia de ese asunto de la felicidad.

Aun asi, he visto milagros. Pero eso fue hace mucho.

Y ahí si, fui felí.

Por ahí mañana recupero la fe.